
Como es sabido, una de las principales críticas que se ha hecho al actualmente tambaleante Tratado de Lisboa es la extracción del contenido del Tratado de la Carta de de Derechos Fundamentales.(1)
Efectivamente, el fracasado proyecto constitucional europeo, también llamado Tratado constitucional o Constitución europea incluía en su contenido la Carta de Derechos Fundamentales. Dentro del proceso de desmaquillaje constitucional, el Tratado de Lisboa, que se configura como un mero tratado de reforma de los Tratados constitutivos europeos, pero no como un nuevo Tratado, ni por supuesto como una Constitución, excluye de su contenido a la Carta de Derechos Fundamentales.